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VIOLENCIA SE CIERNE SOBRE PERIODISTAS VENEZOLANOS A MESES DE LA ELECCIÓN PRESIDENCIAL Imprimir
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Escrito por Benoît Hervieu   
Sábado, 31 de Marzo de 2012 16:14



Ante la proximidad del escrutinio que este 7 de octubre de 2012 enfrentará al presidente Hugo Chávez y a su rival de oposición Henrique Capriles Radonski, el combate electoral alcanza ya su punto álgido en la esfera mediática, lejos de las condiciones normales de un debate democrático tranquilo y pluralista. El odio, la invectiva, el aumento de los rumores y, en ocasiones, la violencia contra los periodistas “culpables” de pertenecer a su medio de comunicación, adquieren una magnitud preocupante a siete meses de las elecciones.


Si bien todas las agresiones no están relacionadas directamente con el contexto preelectoral, las tensiones generadas por éste hacen cada vez más difícil ejercer el periodismo en el lugar de los hechos.

 

“La responsabilidad de esta situación se ubica, evidentemente, en diferentes niveles. Por una parte, concierne al gobierno y las fuerzas políticas, que de forma urgente deben recordar a sus militantes los principios fundamentales del debate, en lugar de acusar sistemáticamente a sus contrincantes. También incumbe a los mismos medios de comunicación –ya sean públicos o privados–, que deben comprometerse a garantizar un equilibrio real respecto al tiempo de intervención asignado a cada candidato y evitar las escaladas verbales que puedan exponer a sus propios empleados a la cólera popular. ¿Es factible un código de buena conducta a instancias del estado mayor de los partidos políticos y de los diferentes medios de comunicación? Finalmente, Reporteros sin Fronteras hace un llamado a la calma en la blogósfera. Condenamos de manera abierta las morbosas y degradantes especulaciones sobre el estado de salud del presidente Hugo Chávez, así como las declaraciones homófobas y antisemitas contra Henrique Capriles Radonski. Estos mensajes, difundidos en cuentas de Twitter a veces pirateadas, son indignos de esta elección política”, declaró la organización.

 

En la primera quincena del mes de marzo se registraron algunos episodios que manifestaron un clima de polarización política que ahora puede poner en peligro a los periodistas. El 4 de marzo, durante una visita del candidato Henrique Capriles Radonski al barrio San José de Cotiza, en Caracas, militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV, en el poder) armados amenazaron a un equipo del canal informativo Globovisión, conformado por la periodista Sasha Ackerman, el camarógrafo Frank Fernández y el asistente Esteban Navas. Hubo disparos y una bala hirió al hijo de un diputado de oposición. Perseguidos cuando se refugiaban en una casa, los periodistas debieron entregar sus grabaciones a sus agresores. 

 

Odiado por el gobierno –que no le perdona su actitud complaciente durante el golpe de Estado de abril de 2002–, Globovisión continúa batallando contra el pesado proceso administrativo que le valió su cobertura, en junio pasado, de los amotinamientos ocurridos en los penales El Rodeo I y II (http://es.rsf.org/venezuela-el-estado-venezolano-se-ensana-con-19-10-2011,41243.html). El 11 de marzo las instalaciones del canal fueron objeto de una protesta pública, por fortuna sin violencia, del colectivo La Piedrita (http://es.rsf.org/venezuela-el-dia-de-ano-nuevo-el-grupo-02-01-2009,29876.html). Los militantes radicales progubernamentales acusaron al medio de comunicación de “financiar a grupos paramilitares” y de ser responsable, así, del asesinato de dos de los suyos, ocurrido la víspera en un barrio popular de la capital. Cuatro días después, representantes de un consejo comunal agredieron al equipo que elabora el programa “El Radar de los Barrios”, que había ido a entrevistar a los habitantes de una comunidad local del estado Carabobo sobre un caso de contaminación industrial de aguas. 

 

Los militantes de oposición también tienen su parte de responsabilidad en este clima de hostilidad. El 12 de marzo, en el estado Zulia, simpatizantes de Henrique Capriles Radonski atacaron a un equipo de periodistas del canal Catatumbo TV. El periodista Fidel Madroñero, acompañado de un camarógrafo, denunció que varias veces intentaron destruir su material de grabación, robar sus efectos personales, así como un comportamiento hostil para impedirle cubrir la manifestación de oposición.

 

Asimismo, el 16 de marzo, durante una visita del candidato de oposición al estado Aragua, Llafrancis Colina, periodista del programa “Zurda Konducta” –transmitido por el canal público Venezolana de Televisión (VTV)– sufrió la brutalidad y las humillaciones de los militantes que se encontraban en el lugar. Acudiendo en su ayuda, Sergio Acuña, su camarógrafo, logró impedir que le robaran su material. 

 

En el corazón de la campaña, el tema de la inseguridad pone en riesgo a los periodistas que se atreven a tratarlo de forma pública. Así, el 15 de marzo en el estado Anzoátegui, cuando la periodista Sara Vargas García, de la cadena de radio y televisión por cable Órbita, moderaba un debate en directo sobre el tema, recibió públicamente amenazas de secuestro por parte de un auditor anónimo. La investigación del hecho fue delegada al Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC).

 

Finalmente, este 20 de marzo la justicia debía hacerse cargo de una denuncia formal presentada por la caricaturista del diario El Universal, Rayma Suprani, quien desde hace cerca de una semana ha recibido Tweets y correos electrónicos en los que se le amenaza. Estos mensajes hacen eco a la campaña de odio emprendida el 14 de marzo contra la diseñadora durante el programa propagandístico “La Hojilla”, transmitido por VTV.

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Venezuela


 

October election already fuelling threats and violence against media

 

With seven months to go to an October presidential election in which incumbent Hugo Chávez will face a challenge from opposition leader Henrique Capriles, the media are already experiencing a level of tension and confrontation that is well beyond what is normal in a pluralistic democratic debate.

 

Expressions of hate, insults, rumour-mongering and sometimes violence against journalists “guilty” of belonging to a particular news media have reached alarming proportions. Not all the attacks are directly linked to the election, but the tension created by the rivalry between the main political camps is making it harder and harder for journalists to operate in the field.

 

“The responsibility for this situation is clearly to be found at various levels,” Reporters Without Borders said. “It involves the government and the main political parties, which must urgently remind their members of the basic principles of political debate instead of systematically accusing the other camp.

 

“It also involves the media, all of which – both state and privately-owned – should pledge to give both candidates a fair share of space or airtime and refrain from the kind of exaggeration and distortion that exposes their own employees to anger on the streets. Might it be possible to get the political leadership in both camps and the various media to agree on a code of conduct?

 

“Finally, Reporters Without Borders calls for an end to hostilities in the blogosphere. We unreservedly condemn both the morbid and degrading speculation about President Chávez’s medical condition and the homophobic and anti-Semitic comments about Henrique Capriles. Such discourse, repeated on Twitter accounts that are often hacked, is unworthy of the important political decision the nation faces.”

 

Various incidents during the first half of March have highlighted a climate of political polarization that could pose a danger for journalists. During a visit by Capriles to the Caracas neighbourhood of San José de Cotiza on 4 March, armed members of the ruling United Socialist Party of Venezuela (PSUV) threatened a crew from the TV news station Globovisión consisting of reporter Sasha Ackerman, cameraman Frank Fernández and assistant Esteban Navas.

 

Shots were fired and an opposition parliamentarian’s son sustained a bullet wound. The TV journalists were chased as they ran to take cover in a house, and had to surrender their recordings to their pursuers.

 

Loathed by the government, which cannot forgive it for the sympathy it showed for an abortive coup attempt in April 2002, Globovisión is still facing a heavy administrative fine for its coverage of riots at El Rodeo prison, near Caracas, in June 2011 (http://en.rsf.org/venezuela-venezuelan-authorities-impose-2-20-10-2011,41244.html).

 

Members of the La Piedrita Collective (http://en.rsf.org/venezuela-new-year-s-day-attack-on-tv-02-01-2009,29875.html), a radical pro-government group based in a working-class district of the capital, staged a demonstration outside Globovisión’s headquarters on 11 March, accusing it of “financing paramilitary groups” and being responsible for the murders of two La Piedrita activists the day before. Fortunately, the protest did not lead to any violence.

 

Four days later, members of a local council attacked a TV crew working for the programme “El Radar de los Barrios” during an attempt to interview residents of a locality in Carabobo state about industrial pollution of water supplies.

 

Opposition activists have also contributed to the climate of hostility. Capriles supporters attacked Catatumbo TV reporter Fidel Madroñero and his cameraman on 12 March in Zulia state in an attempt to prevent them from filming. Madroñero accused the opposition supporters of trying several time to destroy their equipment and of stealing personal effects from him.

 

Similarly, Llafrancis Colina of “Zurda Konducta,” a programme broadcast on state-owned Venezolana de Televisión (VTV), was attacked and humiliated by Capriles supporters during a visit by the opposition candidate to Aragua state on 16 March. Her cameraman, Sergio Acuña, came to his rescue and managed to prevent the theft of equipment.

 

The issue of violence is at the heart of the campaign, but journalists expose themselves to danger when they raise it. Sara Vargas García of the cable TV group Órbita was threatened with abduction by an unidentified caller while moderating a debate on the subject on 15 March in Anzoátegui state. The threat is being investigated by the Bolivarian Intelligence Service (Sebin) and the Forensic and Criminal Investigation Department (CICPC).

 

Rayma Suprani, a cartoonist with the national daily El Universal, filed a formal complaint yesterday about the hate language that the host of “La Hojilla” (The Razorblade), a pro-government propaganda programme on VTV, used to attack her on the air on 14 March and the threats she has been receiving in a flood of Tweets and emails ever since.

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Venezuela


 

A sept mois de la présidentielle, la violence et l’intox pèsent sur la profession

 

A l’approche du scrutin qui opposera, le 7 octobre 2012, le président Hugo Chávez à son rival d’opposition Henrique Capriles Radonski, l’affrontement bat déjà son plein dans la sphère médiatique bien au-delà des conditions normales d’un débat démocratique serein et pluraliste. La haine, l’invective, la course à la rumeur et parfois la violence envers des journalistes “coupables” d’appartenir à leur média prennent une ampleur préoccupante à sept mois de l’échéance. Si toutes les agressions ne sont pas liées directement au contexte préélectoral, les tensions générées par celui-ci rendent de plus en plus difficile l’exercice du journalisme de terrain.

 

“La responsabilité de cette situation se situe évidemment à plusieurs niveaux. Elle concerne, d’une part, le gouvernement et les forces politiques en présence qui doivent urgemment rappeler leurs militants aux principes fondamentaux du débat, au lieu d’accuser systématiquement l’autre camp. Elle incombe également aux médias eux-mêmes, qui doivent s’engager - et quel que soit leur statut, public ou privé -, à assurer un réel équilibre du temps de parole et à éviter des surenchères de nature à exposer leurs propres employés à la colère de la rue. Un code de bonne conduite à l’initiative des états-majors et des différents médias est-il envisageable ? Enfin, Reporters sans frontières appelle à l’apaisement dans la blogosphère. Nous condamnons sans réserve les spéculations morbides et dégradantes sur l’état de santé du président Hugo Chávez, comme les propos homophobes et antisémites adressés à Henrique Capriles Radonski. Ces messages, répercutés sur des comptes Twitter parfois piratés, sont indignes du choix politique qui s’annonce”, a déclaré l’organisation. 

 

Durant la première quinzaine du mois de mars, certains épisodes ont mis en évidence un climat de polarisation politique qui peut aujourd’hui mettre en danger les journalistes. Au cours d’une visite du candidat Henrique Capriles Radonski dans le quartier San José de Cotiza à Caracas, le 4 mars, des militants armés du Parti socialiste uni du Venezuela (PSUV, au pouvoir) ont menacé une équipe de la chaîne d’informations Globovisión composée de la journaliste Sasha Ackerman, du cameraman Frank Fernández et de l’assistant Esteban Navas. Des coups de feu ont été tirés et une balle a blessé le fils d’un député d’opposition. Coursés alors qu’ils se réfugiaient dans une maison, les journalistes ont dû livrer leurs enregistrements à leurs agresseurs.

 

Haïe du gouvernement, qui ne lui pardonne pas son attitude complaisante lors du coup d’État d’avril 2002, Globovisión continue de batailler contre une lourde procédure administrative que lui a valu  sa couverture, en juin dernier, d’une mutinerie au pénitencier d’El Rodeo (http://fr.rsf.org/venezuela-l-etat-venezuelien-s-acharne-sur-19-10-2011,41242.html). Le siège de la chaîne a fait l’objet, le 11 mars, d’une vindicte publique, heureusement sans violence, du collectif La Piedrita (http://fr.rsf.org/venezuela-le-groupe-radical-la-piedrita-02-01-2009,29874.html). Les militants radicaux pro-gouvernementaux ont accusé le média de “financer des groupes paramilitaires”, et d’être ainsi à l’origine de l’assassinat de deux des leurs, la veille dans un quartier populaire de la capitale. Quatre jours plus tard, les représentants d’un conseil communal ont agressé l’équipe de l’émission “El Radar de los Barrios”, venue s’entretenir avec les habitants d’une communauté locale de l’État de Carabobo au sujet d’une affaire de pollution industrielle des eaux. 

 

Les militants d’opposition ont aussi leur part dans ce climat d’hostilité. Le 12 mars, dans l’état de Zulia, des sympathisants d’Henrique Capriles Radonski s’en sont pris à une équipe de journaliste de la chaîne Catatumbo TV. Le journaliste Fidel Madroñero, accompagné d’un cameraman, a dénoncé plusieurs tentatives de destruction du matériel de tournage, un vol d’effets personnels et des comportements hostiles destinés à l’empêcher de couvrir la manifestation d’opposition.

 

De même, le 16 mars, lors d’un déplacement du candidat d’opposition dans l’État d’Aragua, Llafrancis Colina, journaliste du programme “Zurda Konducta” - diffusé sur la chaîne publique Venezolana de Televisión (VTV) – a subi les brutalités et humiliations des militants présents. Se portant à son secours, son cameraman Sergio Acuña a réussi à empêcher le vol de son matériel. 

 

Au cœur de la campagne, la question de l’insécurité expose les journalistes qui osent la soulever publiquement. Ainsi le 15 mars, dans l’État d’Anzoátegui, la journaliste du groupe audiovisuel câblé Órbita Sara Vargas García été menacée publiquement d’enlèvement par un auditeur anonyme, lors de la modération d’un débat en direct sur le sujet. L’enquête a été confiée au Service bolivarien de renseignement (Sebin) et au Corps d’investigations scientifiques pénales et criminalistiques (CICPC).

 

Enfin, la justice devait être saisie, le 20 mars, d’une plainte formelle de la caricaturiste du quotidien El Universal, Rayma Suprani, cible de Tweets et de courriers électroniques menaçants depuis près d’une semaine. Ces messages font écho à la campagne de haine dirigée, le 14 mars, contre la dessinatrice lors de l’émission de propagande “La Hojilla” (la lame de rasoir), transmise sur VTV.

 

 

Benoît Hervieu
Despacho Américas / Americas desk
Reporters sans frontières